Enfermedades de transmisión sexual: la mejor cura es la prevención.

“Tío, fue tan rápido que no dio tiempo ni a pensarlo”

“Nos conocíamos de toda la vida, pero no pensé que nos animaríamos”

“Con mi cuerpo hago lo que quiero y nadie me pone reglas”

“Soy de mentalidad libre, me gusta experimentar”

“Solo porque te olvidaste la protección no te vas a arrepentir”

“No podía resistirme ante semejante oportunidad”

“Parecía ser una persona como cualquiera”

No importa el nombre que tenga o el germen que la cause. Siempre la situación empieza igual: un descuido en el momento preciso, descuido que puede marcarte de por vida. No es un concepto social. Es una situación que puede significar  tu sobrevivencia. Tan importante como el descanso, o el alimento. Indispensable pensar en ello. Si miras a los dos lados al cruzar la calle para evitar un accidente, ¿por que no te proteges al tener relaciones sexuales? Nadie te sugiere que limites tus experiencias,  que al final son tu elección, pero te recomendamos… tómate dos o cinco segundos y protégete. O si estás infectado, protege a tu pareja. Evita que lo que para ti pudo ser una mala experiencia tenga que volverse un golpe para tu compañero, una sorpresa desagradable para tu familia o un problema social del que querrás escapar, con escaso éxito. A ver, que no es una catástrofe, ni una norma…es un consejo.  Hay catástrofes pequeñas y grandes pero las catástrofes no siempre tienen solución. La solución en ese momento eres tú. Elige bien. Y si pasas de elegir, por lo menos no tientes a la suerte. Piensa mucho en ti. Cuídate siempre. Cuida tu futuro.

Y si por azares del destino (aunque bien dicen que guerra avisada…) te llevas una sorpresa, no lo ocultes.  Sé claro: si quieres estar limpio, empieza por jugar limpio. Habla con tu pareja o tus parejas, si es el caso.  Busca ayuda. Un médico con criterio sabrá ayudarte a solucionar tu situación sin juzgarte.  

Descubrirás que físicamente tendrás incomodidad: molestias genitales tipo comezón, secreción espesa, ampollas, úlceras, dificultad al evacuar la orina, dolor momentáneo durante el sexo…pero el problema no está ahí. Peores cosas has sobrevivido. El problema vendrá luego. Esterilidad, dolor intenso, síntomas recurrentes y la mala noticia será aquella que te confirme que tu enfermedad no tiene solución. Y la novedad más seria y descorazonadora será que te enterarás por que te lo cuenta tu pareja que la tenía previamente. Y no te lo dijo.  Como te había contado: un descuido. Una sorpresa desagradablemente inesperada. 

Se tú quien marque la diferencia. Vive tu vida a plenitud, exprésate, goza tu libertad. Sé selectivo en tus relaciones íntimas, conoce a tu compañero. No te vuelvas parte de un problema. Sé tú mismo el principio de una solución.  Ten sexo, pero protégete.